martes, 8 de mayo de 2012

No te vayas, quedate.

Es casi imposible olvidarse de alguien teniendo que verle 6 días de los 7 que tiene la semana, y mucho mas si, además de intentar olvidarle, también sigues intentando ser su amiga, entonces ya las imposibilidades se multiplican; no por 10, si no por 199. Y la única posibilidad de olvidarle se queda practicamente nula. A estas alturas, ya  recurres hasta a huir de ti misma por el simple echo de que no quieres acordarte mas de él, porque, a estas alturas, solo es dolor. Y cuentas los minutos de las horas de los días de las semanas que dejas de hablarle cuando ya no eres capaz de aguantar mas ¿y que haces? pues le vuelves a hablar. ¿Y  que es lo que pasa entonces? Que  la conversación, si se le puede llamar así,  te hunde muchisimo mas de lo que ya estabas. ¿Y que es lo que haces? Dejarle de hablar. ¿Y qué es lo que hace él? Nada, y eso es lo que mas duele; que donde antes había un <<no te vayas,  quédate>> ahora hay un << hasta luego>>

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