domingo, 20 de noviembre de 2011

18h.

Y ya, cuando te das cuenta de todo, de que el cuerpo te pesa como si tuvieras cien años, de que las lágrimas ya se te escapan solas y no puedes hacer nada para que no salgan. Y te das cuenta de que lo necesitas, lo necesitas mas que a tu propia vida, y que le hablas mal, y discutes, solo por el simple hecho de que es la única forma en la que te puede hacer caso. Y te enfadas contigo misma y con el mundo por quererle, y te cabreas por seguir haciendote daño, y lloras, y el cuerpo entonces.. te pesa como si tuvieras 150 años. Y todo esto a una velocidad increible, en un puto dia en que las horas parecen no acabarse y la luna no aparece por ninguna parte, y buscas desesperadamente la hora de irte a la cama, solo para olvidar, por apenas siete horas y para volver a otro dia, que sinceramente, sera igual que el anterior, y al otro tambien, y guardas la esperanza, de que cada dia que pase, se te acaben las lágrimas y el cuerpo te deje de pesar.

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